“La unión hace la fuerza” es la frase que utiliza Patricia Mena Sturla, vicepresidenta ejecutiva de INFADOMI, para referirse al valor que ofrece la institución a sus miembros, al velar por el ejercicio de sus derechos y deberes como entes regulados y facilitar un mejor acceso a herramientas que eficienticen su crecimiento y desarrollo. “La actividad industrial farmacéutica, a diferencia de la mayoría de las industrias nacionales, está sometida a un nivel de regulación que hace que su ejercicio sea más difícil y riguroso. Es por esta razón que el tener un representante sectorial resulta vital para que los laboratorios fabricantes puedan concentrar su quehacer en el desarrollo y fabricación de nuevos medicamentos de calidad, dejando en manos de la asociación la defensa y abogacía de sus intereses”.

Con relación a los desafíos que presenta INFADOMI, Mena Sturla explica que la industria farmacéutica nacional está embarcada en un proceso de modernización y actualización tendente a elevar aún más las buenas prácticas de manufactura y equipararlas a las de países con autoridades regulatorias de referencia, como son Argentina, Brasil, México, Colombia, Chile, entre otros.

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“Es un compromiso que la industria, junto a las autoridades del Ministerio de Salud Pública, ha asumido con la certeza de que el cumplimiento de las normativas internacionales se corresponde con la misión principal de INFADOMI, y de sus asociados: contribuir en la garantía de salud de la población a través del acceso a medicamentos de calidad, eficientes y a precios asequibles”.

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Contándonos sobre la evolución de la industria farmacéutica dominicana, Mena explica que los primeros emprendimientos locales en la fabricación de medicamentos en base a normativas internacionales se remontan a los años 70 del siglo pasado, destacándose como pioneros los laboratorios Dr. Collado, Farqui, Acromax Dominicana, Ethical, Feltrex, Magnachem, Ameripharma, Medifarma, San Luis, entre otros. Sin embargo, explica que las limitaciones del mercado, la cultura terapéutica orientada hacia el medicamento importado, y las limitaciones económicas locales trajeron como consecuencia una lucha desigual, en la cual los laboratorios nacionales enfrentaron la ardua y loable tarea de demostrar la capacidad de su industria para producir medicamentos calificados, confiables, eficaces y seguros.

La actual vicepresidenta ejecutiva de INFADOMI cuenta que, para 1980, el Ministerio de Salud Pública registraba cerca de 60 laboratorios, entre los cuales los dominicanos tenían participación de solo un 12% de las unidades vendidas, frente a un 88% de las extranjeras. En la actualidad, el mercado farmacéutico dominicano registra cerca de 560 proveedores de medicamentos, con unos 50 millones de unidades vendidas, de las cuales el 65% corresponde a medicamentos fabricados por dominicanos, demostrando haber logrado la confianza de la clase médica y de los pacientes. “Por el crecimiento de la capacidad instalada, hoy en día la industria farmacéutica dominicana está en capacidad de suplir la totalidad de la demanda de medicamentos esenciales del país. Esta condición ha permitido que los medicamentos dominicanos trasciendan las fronteras y sean prescritos en más de 20 países de Centro América, Suramérica, e incluso, en los Estados Unidos”, agregó la ejecutiva.

Hoy en día, la industria farmacéutica nacional constituye un sector determinante y pujante de la economía nacional, generando más de 20,000 empleos directos, e importantes aportes al fisco, con una producción de calidad, eficiente, y precios asequibles para su principal beneficiaria: la población local.

Sobre su gestión como vicepresidenta ejecutiva

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Transparencia, integridad y entrega son los principales valores con los que Patricia Mena Sturla lleva a cabo su gestión como vicepresidenta ejecutiva de INFADOMI, donde expresa su sentimiento de orgullo al defender y representar los intereses de la industria farmacéutica ante los poderes públicos y demás sectores. “Al tratarse de la representación de intereses colectivos, entiendo que el manejo transparente de mis funciones y actuaciones es indispensable para mantener el equilibrio necesario dentro del sector y la asociación, pues los miembros de INFADOMI son a la vez socios y competidores”, asegura.

Patricia Mena Sturla llegó a INFADOMI hace seis años y se enfrentó a la necesidad de reestructurar y reenfocar la institución a la actualidad, dado que se regía por los estatutos y disposiciones acordadas en 1986, al momento de su fundación. Afirma que, aunque para algunos era evidente la necesidad de cambio y modernización, era necesario lograr un consenso sobre el reenfoque y los pasos a tomar que iban desde la adecuación del estatus jurídico y los estatutos de la asociación hasta la redefinición de las metas y estrategias, la imagen institucional, la presencia en los medios y redes sociales, y el relacionamiento con los demás actores del sector, tanto públicos como privados.

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“Todo cambio implica superar el reto de la resistencia natural que comúnmente experimenta el ser humano, pero poco a poco fuimos logrando dar pasos importantes en la reestructuración de INFADOMI”
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